November 12, 2025
Salmo 32: ¿Escondiéndose de Dios u Oculto en Dios?
Cuando dejamos de ocultar nuestro pecado, Dios comienza a ocultar nuestra vergüenza.
Salmo 32:1-2
Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cuyo pecado ha sido cubierto. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no imputa iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.
La bendición no comienza cuando te comportas bien — La bendición comienza cuando eres perdonado.
Salmo 32:3-4
Mientras callé, mis huesos se envejecieron por mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Mi fuerza se tornó en sequedades de verano. Selah
El silencio sobre nuestro pecado no elimina la consecuencia de nuestro pecado.
Salmo 32:5
Te hice saber mi pecado, y no oculté mi iniquidad. Dije: "Confesaré mis transgresiones al Señor", y tú perdonaste la iniquidad de mi pecado. Selah
La confesión no alerta a Dios, nos alinea con Dios.
Salmo 32:6-7
Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. Selah
La gracia de Dios es profunda — pero también se agota.
Salmo 32:8-9
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Fijaré en ti mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no te obedecerán.
Si no nos dejamos guiar por la mirada de Dios, seremos quebrantados por la mano de Dios.
Salmo 32:10-11
Muchos dolores habrá para el impío; Mas al que espera en el Señor, lo rodeará la misericordia. ¡Gozaos en el Señor y alegraos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón!

